Así es, no me quejo. Siento que no tengo nada de qué quejarme o al menos no tengo el derecho ni estoy en la posición de hacerlo.
Me encanta mi trabajo, me voy felíz todos los días a la oficina. Tenemos un excelente ambiente laboral, el trabajo es grato y me gusta lo que hago. Tuve suerte, sí y por eso me esfuerzo porque todo salga bien. Me proyecto ahí y me gusta lo que veo a futuro. Por ese lado, contenta y tranquila.
Mi familia, a pesar de que estamos todos esparcidos entre Quillota, Viña y Santiago, sigue caminando unida. Creo que igual nos hemos fortalecido, seguimos muy unidos aunque ya no nos vemos a diario. Mi madre ha sido el pilar fundamental de todo esto, porque es ella a que se encarga siempre de saber si todos estamos bien y nos intercomunica. Ella es lejos la mejor y se esmera a concho y cuando llegan los fines de semana y nos juntamos todos (no siempre, pero cada vez que se puede) ella nos tiene un menú especial, un banquete y los manjares más deliciosos que se puedan imaginar. A menudo está probando nuevas recetas para impresionaarnos con un plato nuevo o un postre delicioso que agregar a la lista de favoritos.
(Gracias mamita por todo, te queremos mil!). Mi padre también es más que admirable. Trabaja en Santiago por darnos a nosotros lo mejor. Sacrifica su calidad de vida por su familia y eso es demasiado amor. SE saca la cresta trabajando, y sé que se le parte el corazón todos los domingos cuando emprende rumbo a Santiago dejando a mi madre atrás, pero regresa felíz, aunque exausto, cada viernes (o jueves cuando puede) a los brazos de mi mami. Puro amor y definitivamente un ejemplo a seguir. A ellos les debo absolutamente todo lo que soy y tengo.
Mi corazón está felíz también. Gracias a Dios que ambos sentimos que estamos mejor que nunca, que después de la crisis, logramos salir adelante una vez más y nos reencantamos. Nos coqueteamos otra vez y rompemos la rutina. Salimos más y nos damos más tiempo juntos en conversación. Hemos madurado muchísimo y por fin creemos que las cosas se nos están dadndo como queremos. Vemos el futuro con mayor claridad y siempre conscientes de las posibilidades.
Mi amor, fuerza! Queda poquito! Animo! Yo te amo y estaré contigo siempre. Un beso.
Yo... me siento bien. Estoy yendo al gimnacio y me gusta, me ayuda a reflexionar y a sacar de mi mente lo que me molesta. Me relajo, me desconecto y e sun tiempo que me doy para mi. Además que ya he bajado unos quilitos y eso me da más ánimo para seguir. No hay nada mejor que sentirse bien con uno mismo y finalmente estoy en el camino correcto.
Mis amigos están aquí, nos mantenemos en constante contacto. Sé quienes son mis verdaderos amigos y ellos saben quienes son. Los quiero a full y sé que siempre van a estar ahí cuando los necesite ( y viceversa). La amistad es sin duda una de las aristas importantes en mi vida. Y a todos les doy las gracias por dejarme ser parte de sus vidas. También los (las) quiero muchísimo! Estamos en contacto y nos vemos pronto!
Por todo esto y sé que muuucho más, es que no tengo nada de qué quejarme. ¿Qué más puedo pedir? No necesito nada más.